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Defensa y Justicia, un 'Halcón' que vuela alto

Defensa y Justicia, un 'Halcón' que vuela alto

A primera vista, es un día muy normal en Florencio Varela, un suburbio humilde de las afueras de Buenos Aires, salvo por un detalle: juega Defensa y Justicia, la última sensación del fútbol argentino.

El modesto club vive horas de éxtasis. Está a solo un punto del líder de la Superliga argentina, se clasificó por primera vez en su historia a la Copa Libertadores de América y dos de sus jugadores fueron convocados a la selección argentina por primera vez en la historia del club.

En los alrededores del modesto estadio Norberto Tomaghello, de 14.000 asientos, los aficionados llegan con el auriverde del equipo que hace cuatro años ascendió a primera división y actualmente pelea el título de la Superliga con Racing, por encima de equipos poderosos como River Plate y Boca Juniors, campeón y subcampeón de la Libertadores.

Más allá de los resultados y del gran presente, Defensa y Justicia es el orgullo del pueblo "varelense", el gentilicio de esta localidad en el sur del Gran Buenos Aires que debe su nombre a un prócer argentino del siglo XIX.

"Es un sentimiento de la ciudad, porque lo vi nacer", dice Luis Antonio Ojeda, un aficionado de 62 años, antes de entrar a la cancha.

Fundado como club en 1935 pero inscrito a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) apenas en 1977, Defensa y Justicia dio una pasión propia a Florencio Varela.

"Uno ya tenía otro equipo, ahora soy hincha de Defensa y simpatizante de otro", dice Ojeda con alegría. 

- Amarillo y verde como un autobús -

Cada vez que Defensa y Justicia sale al césped impecable de su estadio, lo hace a través de un túnel con forma de Halcón, como se conoce al club.  

Si nadie puede explicar el origen de un nombre tan solemne, la razón del apodo es sencilla: el equipo es propiedad de la empresa de buses 'El Nuevo Halcón', de donde proceden también el verde y el amarillo de su uniforme, por los colores de los vehículos de la compañía.   

Después de llegar a primera división en 2014, el crecimiento de Defensa y Justicia ha sido vertiginoso, sobre todo tras la llegada del joven técnico Sebastián Beccacece el año pasado.

Exayudante de Jorge Sampaoli en la selección argentina durante el Mundial de Rusia-2018, Beccacece llevó al equipo a los cuartos de final de la Copa Sudamericana, una figuración internacional hasta hace poco impensable. Pero en esta semana el Halcón clasificó por primera vez a la Libertadores, una meta trascendental para cualquier equipo de Sudamérica. 

"Es otra exposición, te da jerarquía", reflexiona José Lemme, presidente de Defensa y Justicia y dueño de una casa de ropa para niños en Varela.

"Te hace crecer mucho más, que es lo que más necesitamos nosotros. Apenas tenemos 40 años, eso es joven en el fútbol argentino, somos los más benjamines", agrega el dirigente, que fue tesorero de la AFA.  

Beccacece, que tiene 38 años y no fue futbolista profesional, consiguió resultados imprimiéndole a Defensa y Justicia un estilo reconocible, de presión, intensidad y vocación ofensiva.

"Es un equipo que la va buscando, que tiene juego, definición, garra para defender y sabe distribuir la pelota", analiza Ojeda.

- El sueño de la Superliga -

A pesar de la eliminación este año de la CONMEBOL Sudamericana, Defensa y Justicia mantiene latente su sueño más importante: la Superliga argentina que disputa palmo a palmo con Racing.  

El cuadro de Beccacece es el perseguidor de la Academia en la cima de la tabla, y viene de obtener un triunfo 3-2 sobre Banfield que lo dejó a solo un punto del líder y le dio el boleto a la Libertadores-2020.

"Yo sueño con el campeonato, no me pierdo ni un partido", explica desde la tribuna Beatriz Irala, una aficionada de unos 60 años, sobre la posibilidad del título del fútbol argentino.

De cara al futuro, el objetivo básico sigue siendo el mismo: sumar puntos para estar lejos del descenso, consolidarse en primera división y, a partir de allí, continuar dando más sorpresas.

"Seguimos triunfando, aunque nadie nos da como que somos de primera", sonríe Irala.  

 

 

 

AFP